NÚMERO 3-eL CEMENTERIO MARINO, PAUL VALÉRY

 

Nº 3 POESÍA- EL CEMENTERIO MARINO, PAUL VALÉRY. 2016. 100 páginas. 15 euros.

Ambroise-Paul-Toussaint-Jules Valéry nacido el 30 de octubre de 1871 en Sète y fallecido el 20 de julio de 1945 en París. Poeta estandarte de la “poesía pura”, escritor de ensayos y obras filosóficas. Ha sido admirado y comentado por muchos de sus compañeros, como por ejemplo el gran teórico Jacques Derrida.

Estuvo a punto de ingresar en la Escuela Naval, sin embargo comenzó sus estudios de Derecho en el Liceo de Montpellier. No disfrutaba con ese cambio de dirección en el rumbo de su vida ya que su gran pasión fue siempre el mar. “Estoy ebrio de la belleza de las cosas del mar, y me esfuerzo por asir su hermosura arriesgada y triunfal".

Fue un acérrimo seguidor de otros poetas como Paul Verlaine, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud o Stéphane Mallarmé. Para él la única posibilidad de felicidad y autenticidad estaba en el arte. Se hizo gran amigo de André Gide quien fue testigo de los primeros versos que escribió y que se publicaron en la revista La Conque fundada por Gide, Léon Blum y Henry Bérenger.

Tuvo una crisis en 1892 que se conoce como la Noche de Génova. Caminando por dicha ciudad sufrió una especie de colapso emocional al cruzarse por aquellas calles con una mujer que lo desborda y enloquece, y hace que se cuestione su existencia de una manera totalmente radical. Como resultado del suceso visionario, Valéry decidió separarse de sí mismo, de ese sí mismo que consideraba falso.

Se alejó también de los ídolos, el del amor, concentrado en una imagen que descomponía su intelecto, siguió por el ídolo de la literatura, el de la religión, y el ídolo de los sentimientos que aniquilaban la funcionalidad de la inteligencia.

Pero un ser tan sensible, sin embargo, necesitaba encontrar un nuevo lugar existencial en el que guarecerse. Eligió el lenguaje de la inteligencia. A lo largo de veinte años no cesó de escribir sus meditaciones y disertaciones intelectuales.

En 1920 se publica El cementerio marino, lo que hizo que aumentara su fama considerablemente.

Concebido como una especie de sinfonía cuyas frases melódicas resonaban en el interior del poeta, semejaba en sus inicios un marco sonoro dentro del cual se encuadraban imágenes flotantes que no pretenden más que expresar “el éxtasis angustiado del poeta ante el esplendor inmóvil del No-Ser y la inquietud estremecida del Ser, entre el Universo que se ignora y la conciencia que se conoce, entre lo Eterno, que es pura luz, y lo momentáneo, que posee la riqueza, la fecundidad y el viso tornasolado de la existencia”.