NÚMERO 2-EL DIAMANTE DE LA INQUIETUD, AMADO NERVO

 

Nº 2- CLÁSICOS: EL DIAMANTE DE LA INQUIETUD, AMADO NERVO. 2016. 100 páginas. 12 euros.

Amigo, yo ya estoy viejo. Tengo una hermosa barba blanca, que sienta admirablemente a mi cabeza apostólica; una cabellera tan blanca como mi barba, ligeramente ensortijada; una nariz noble, de perfil aguileño; una boca de gruesos y golosos, que gustó los frutos mejores de la vida...

Amigo, soy fuerte aún. Mis manos sarmentosas podrían estrangular leones.

Estoy en paz con el Destino, porque me han amado mucho. Se les perdonarán muchas cosas a muchas mujeres, porque me han amado en demasía.

He sufrido, claro; pero sin los dolores, ¿valdría la pena vivir?

Un inglés humorista ha dicho que la vida sería soportable... sin los placeres. Ye añado que sin los dolores sería insoportable.

Sí, estoy en paz con la vida. Amo la vida.

Como Diderot, sufriría con gusto diez mil años las penas del infierno, con tal de renacer: La vida es una aventura maravillosa. Comprendo que los espíritus que pueblan el aire, ronden la tierra deseando encarnar.

-No escarmientan, dirán.

-No, no escarmientan. Las hijas de los hombres los seducen, desde los tiempos misteriosos de que habla el Génesis; una serpiente Invisible les cuchichea: «¿quieres empezar de nuevo?».

Y ellos responden al segundo, al tercero, al décimo requerimiento: «¡sí!»...; y cometen el pecado de vivir:«porque el delito mayor

del hombre es haber nacido».

Yo, amigo, seré como ellos. Ya estoy viejo, moriré pronto... ¡pero la vida me tienta! La vida prometedora no me ha dado aún todo lo suyo. Sé yo que sus senos altivos guardan infinitas mieles... Sólo que la nodriza es avara, y las va dando gota a gota... Se necesitan muchas vidas para exprimir algo de provecho... Yo volveré, pues, volveré... Pero ahora, amigo, no es tiempo de pensar en ello. Ahora es tiempo de pensar en el pasado. Conviene repasar una vida antes de dejarla. Yo estoy repasando la mía y en vez de escribir memorias, me gusta desgranarlas en narraciones e historias breves. ¿Quieres que te cuente una de esas historias?

-Sí, con tal de que en ella figure una hermosa mujer.

-En todas mis historias hay hermosas mujeres. Mi vida está llena de dulces fantasmas. Pero este fantasma de la historia que te voy a contar, mejor dicho de la confidencia que te voy a hacer, es el más bello.

-¿Qué nombre tenía entre los humanos?

-Se llamaba Ana María...

-Hermoso nombre.

-Muy hermoso. Oye, pues, amigo, la historia de Ana María.