P- Para casi todos los autores la literatura es algo imprescindible en la vida, no sólo una forma de comunicación, o un hobby. ¿Cómo comenzaste a escribir y qué significa para ti la literatura?

R-Es verdad, la literatura, tal como se concebía hasta hace unas décadas, era algo imprescindible para los escritores. Se podría decir que era su materia prima, sin la cual el intelectual no se podía considerar como tal. Por supuesto, influye en el arte de escribir. Por eso tal vez hoy en día, al distanciarse la literatura del hobby o pasatiempo común, encontramos supuesta literatura donde más bien deberíamos hablar de pasatiempo. Estoy hablando de los géneros de moda, de la novela romántica, vampírica, de terror y fantasía que hoy por hoy distan mucho de lo que eran tal vez hace apenas unos años. Hoy se ha frivolizado todo con el consumismo de masas de la literatura, y encontramos best sellers vampíricos totalmente carentes de literatura.

Son efectistas, estimuladores literarios nada más, pero, desengañémonos, de literatura, por desgracia, la inmensa mayoría tienen muy poco. Por eso tal vez para mí la formación literaria es fundamental para otorgarse o auto arrogarse el título de escritor. Como comencé a escribir en una época en que la literatura todavía se veneraba como tal, se apreciaba, considerando para ello la calidad, el estilo, la profesionalidad del escritor y sobre todo la formación como tal del intelectual destinado a mejorar y a enriquecer el panorama cultural, mi opinión de lo que es y significa la literatura dista mucho de lo que pensaría un escritor a la moda o actual, incluso uno de best sellers insulsos y efectistas, aunque vacuamente aparentes y con ventas exponencialmente multimillonarias. No, no, para mí la literatura es otra cosa, muy distinta al marketing y al vender por vender o estar a la moda. Yo no creo que para el escritor cliché la literatura sea algo imprescindible. Para éste tipo de escritor entre comillas la literatura es un medio para conseguir dinero. Algo muy barato. Para el verdadero escritor, el que tal vez como Kafka antaño o Cervantes, el escritor no de best seller insulsos, sino el que tal vez incluso pasó hambre en la vida, la literatura es algo demasiado serio como para la frivolizar con ello, algo demasiado solemne como para hacer literatura barata o medio barata con el fin de conseguir chalets, lujos, cochazos y piscinas con los que todo el mundo sueña, incluso autores tan consagrados como Stefen King, Dan Brown o la mismísima autora inglesa del mago volador más famoso y rentable de mundo, no hacen sino ridiculizar el culto a la verdadera literatura que hasta hace unos cuantos años era algo a tener muy en cuenta. Hoy por desgracia no es así. Hoy todo vale, y da pena constatar que hasta editoriales de solera se venden al mejor postor por las modas y la banalidad en que se ha acabado implicando la literatura.

 

P- Empezaste escribiendo relatos, y ahora ya vas por la segunda novela publicada. ¿Cuál ha sido tu trayectoria, y tu evolución como escritor?

R- Yo quería ser escritor en una época en que todavía era una rareza. No como hoy, en que no serlo es la excepción, y si miras en tu bloque de viviendas, por ejemplo, de 130 familias, 140 son escritoras todos y cada uno de sus miembros. Y si vas a tu trabajo por la mañana, donde, como se suele decir, el más tonto hace relojes, si dices que escribes y te gusta la literatura, tú, que sólo pretendes escribir y que te lea algún alma afín a ti, te encuentras que a la inmensa mayoría de tus compañeros ya los publica Planeta. Yo, por tanto, que me he criado en la generación X, pero que como escritor tal vez pertenezco a la NiNi, y como profesional a la NiNIPes (Ni estudia, Ni trabaja, Pero Escribe), comencé con un blog de Windows Live. Luego, cuando desaparecieron los Windows Live, continué en Word Press, donde reuní un buen número de relatos y los publicamos en el libro Y digo yo, de MTM Editores, después de arduas correcciones durante el verano de 2011. Creo que para ser escritor se debe empezar dominando lo pequeño, el micro relato, luego el relato y finalmente la novela. Es fundamental, se aprende mucho más y mejor así, que no al revés, pues es como todo, la experiencia es acumulativa. Sobre todo comencé leyendo a los clásicos antes de embarcarme en mi propia forma de escribir. Siempre la comparación resulta abismal y productiva al respecto, e incluso en los relatos de cien palabras apenas te das cuenta de las infinitas limitaciones.

 

P-¿Qué géneros prefieres para leer, y cuáles para escribir?

R-Siempre que haya calidad, cualquier género es bueno para leer. No tengo prejuicios. Me gustan mucho las novelas negras de calidad, pero también las románticas de antes, de la época del Romanticismo. Para escribir prefiero siempre un tipo de literatura sin géneros concreto, con un alto contenido de ironía, sátira y crítica social o política o económica, por ejemplo. La mayoría de mis relatos, por ejemplo, son de humor. Creo que si no tuvieran ese ingrediente no hubiera podido conseguir un estilo satisfactorio para mí.

 

P-Háblanos de tus referentes literarios. ¿Hay algún autor, o alguna novela que te haya influido a la hora de conformar tu estilo?

R-Aunque ahora se ha puesto de moda, curiosamente, El lazarillo de Tormes me gustó mucho desde siempre, y creo que me ha influenciado mucho. También una novela sensacional y criticada a la par por parte de los mojigatos de siempre: “El guardián entre el centeno”, creo que es una de esas novelas tan buenas, que acaban influyendo a la hora de escribir. No sólo a mí. También me ha influido mucho Jim Thompson, Cervantes, Hesse, Fante, Bukowski y Vian, sin darme cuenta.

 

P-Acabas de publicar tu segunda novela, La rebelión de las lentejas, con la editorial La Equilibrista. Con un título tan sugerente podemos imaginar que es una obra reivindicativa, pero a la vez impregnada de tu personal estilo satírico. ¿Cómo la describirías y qué pretendes transmitir con ella?

R-Creo que no habría otra forma de definir esta novela que como la novela que jamás publicaría una gran editorial representativa del sistema podrido por la corrupción, y que, justamente, destila, o que de alguna manera la salpica a ella por eso, así como al resto de casi toda la sociedad implicada. Cuando escribes de manera tan honesta que llamas las cosas por su nombre sirviéndote de la sátira, este simple hecho no gusta a mucha gente que detenta cierto tipo de poder, pero hay que reconocer que el humor es el mejor medio para tratar toda esta serie de cosas que no gustan a los poderosos o a la gente de mucho poder adquisitivo. En ese sentido es una novela reivindicativa y valiente. Una sátira, ya se sabe, es una crítica de la sociedad desde el punto de vista del ingenio, la inteligencia y el humor. Y es constructiva justamente por esa crítica, para hacer de este mundo algo menos desolador.

 

P-¿Por qué has elegido una clave de humor?

R-Creo que en primer lugar porque me encuentro más cómodo desde el humor. Se escribe mucho más rápido, además. Pero el humor es inteligencia, según dicen. ¿Qué mejor inteligencia para retratar la realidad que la del ingenio satírico o humorístico de la ironía? Cuando la realidad te duele tanto que no puedes describirla, la ironía se convierte en tu enfoque predilecto.

  • P-El protagonista es un loco, se puede ver el trabajo de documentación y tu formación en psicología para representar los estados de paranoia del personaje, pero, ¿su pensamiento es más lúcido que el nuestro?

    R-Sí, creo que en ciertos aspectos, a determinados personas, cuando les da por la vertiente sociológica-paranoica, su pensamiento, al estar libre de las ataduras psicóticas, se suelta y describe o critica una realidad de la que nosotros, a pesar de ser tan conscientes como él, no percibimos sino una parte. Tal vez por miedo, o por prejuicios, lo cierto es que no vemos las cosas tan lúcidamente como cuando estamos sometidos a determinada presión. Como por ejemplo cuando la realidad se hace tan palpable y evidente, o dolorosa. El lo sigue viendo de un modo panorámico y espectacular, mucho más evidentemente que el resto.

     

    P-Reiteras en la primera página del libro que cualquier parecido de la obra con la realidad es pura coincidencia, pero nos encontramos con profundas reflexiones sobre situaciones tan actuales como la crisis social y económica, los recortes sanitarios, el cambio climático, la obsolescencia programada... ¿Cuál crees que es la relación entre la ficción y la situación actual?

    R-Es una relación pareja, paralela. Se podría decir que el autor coge de la realidad su materia prima, sus personajes, y los distorsiona y matiza lo suficientemente como para crear una historia dentro de la realidad y con ello, llevándola al límite, hacer reflexionar sobre lo posible de lo que nos rodea. Si se hace posible a través de este invento del escritor o no, es una cuestión que los propios lectores resolverán al terminar el libro. Lo importante aquí es que mientras vayan descubierto esa realidad soñada, también tal vez han descubierto lo que está pasando, tal vez... Es el juego de los posibles con el que siempre tiene que jugar el autor con respecto a su historia. Querer contar algo no es suficiente, por qué lo cuenta es más importante, y luego a fin de qué, o para qué lo narra de este modo concreto. En mi caso, espero, además de entretener al lector, supongo que también para reivindicar desde la ironía y el buen humor. No olvidemos que la ficción es otro enfoque, y que puede llegar a ser infinitamente más enriquecedor que cualquier reportaje o ensayo.

     

    P-Debido a su temática y a su gran dosis de humor, es una novela que puede atraer a mucha gente. Sin embargo, también tiene algunos pasajes un poco “fuertes” por su contenido literal o metafórico. ¿Alguna recomendación al lector antes de leer el libro?

    R-Me sabe muy mal decirlo, pero me da mucho pudor cuando recuerdo algo con respecto a esos pasajes, muchos de ellos erótico salvajes, por cierto, porque muchas veces yo mismo, al releerlos experimento una sudoración medio invasora y medio comprometedora y no dudo en afirmar incluso aquí que los pelos se me ponen como escarpias sólo de releer lo que revisé y corregí cientos de veces en esos pasajes en concreto, hay mucho humor de todos modos entreverado, mucho humor negro incluso. Sin embargo, a pesar de todo, me siento satisfecho, porque incluso en la escena más dura y de humor más macabro que dudé mucho en incluir, por cierto, se puede sacar una enseñanza, un porqué muy determinado y una sonrisa, incluso en ello, sí. Estoy convencido que mereció la pena escribirlos. Lo sé. Y por eso no dudo de que los lectores lo sabrán apreciar también. Tal vez incluso entender en la medida en que el escritor los escribe.

    R-Creo que pronto haremos una presentación en la Biblioteca de Horta-Can Mariné, cerca de la Plaza Ibiza. Está pendiente de concretar una presentación del La Casa del Libro, y una tal vez en el Corte Inglés.

    Pero lo más importante es que dentro de unos días estaré firmando esta novela controvertida en la Feria del Libro de Barcelona, dentro de las jornadas que el ACEC organiza para el 23 de Abril. Estaré, pues, junto con mis compañeros escritores del ACEC firmando libros en la parada enfrente del Ateneu Barcelonés. Eso será por la tarde del día 23 de este mes, en la Plaza de Madrid, enfrente del Ateneu Barcelonés, como acabo de decir.

     

    Podéis visitar la información sobre el evento en la página

    https://www.facebook.com/events/994626153951888/