best site builder



  




 

Un poemario de Juan José Sotoca

XXX años

30 años de poesía en una sola obra

Amor, existencia, olvido, deseo... Pensamientos y pasiones de media vida

"Aún recuerdo cuando no solo eras un sueño o un recuerdo, eras lamento de dioses en la noche eterna. Recuerdo cuando eras un despertar y un dormir, pecado, de hombres, que asoma por el alba. Aún duermo viéndote en mi sombra, resurgir de las cenizas que claman los truenos. Aún sombreo mis pensamientos con incienso embriagador de un despertar. Aún pienso que allá donde se juntan el mar y el cielo, tu pecho, hay sonidos que me ciegan y se encuentra un alma cosida con gotas secas, llanto de dioses, envidias que me clavan, de esas que escuecen los ojos y lamentan mares de horrores en la cruz con dos reos, derramadas en vano en el cáliz de tu boca. Padre, ¿por qué me has abandonado?"


 

Juan José Sotoca Nació en Barcelona en la década de los 70. A los dieciséis años empezó a trabajar en un pequeño taller. Desde entonces ha compatibilizado los estudios con diferentes trabajos hasta que, finalmente, ha logrado asentarse y formar una familia. Es autor del libro de relatos El Trovador Decapitado y de la novela Negociando con la muerte. XXX años (La Equilibrista, 2019) es su primer poemario publicado.

Compra el libro en nuestra tienda online y descubre otros títulos del catálogo.

Fragmentos del libro
XXX años

de Juan José Sotoca.

"Aún recuerdo, pienso, duermo, sueño sangre en mis labios, silencio, que no me olvido de lo que un día un aliento me dijo, uva caliente que me despierta y galopa por las nubes, era cálido y sensual, aletargado en el día que sangra. Era tierno y con sabor a hierro de un frío atroz, corría por las montañas. Era un beso prolongado hasta la espina dorsal de una mirada sin sentido, empieza la melodía. Era un arañazo en el pecho de palabras huecas y gotas de sudor. Era un hecho, lecho y jugo de fruta prohibida resbalando por tus piernas. Un arma de doble filo, deseos rotos de sexo que relamo hasta el último rincón. De esas que cojo con las dos manos latentes en camas frías en sábanas húmedas, hasta sangrar pasiones desatadas, siempre he sido de tropezar. Me gusta pasear desnudo en caminos extraños, con rodillas peladas, bajo la niebla espesa. Paseos lentos con el alma intentando absorber la humedad, paseos de amantes al salir de la cueva de tu sexo, con sombras de adolescentes, ¡vuela! Me gusta saborear y que no se acabe la tarde, siempre he sido de pecar bajo la sábana en anocheceres que rompen gritos sordos. Del futuro incierto en anocheceres que rompen el corazón intentando que tus piernas sean la magia de tus besos al salir por la boca. Me gusta acariciar caminos que acaban en acantilados, ¡vuelve! Bajo la seda del adiós más tierno siempre he sido un poema roto, de tu camisa, del adiós más cruel, de una canción sorda, de tu camisa desabrochada paredes rectas siendo un piano sin cola. Tus pechos, erectas las ganas de cabalgar, una guitarra hundida, me pierdo entre joyas de oriente, entre tus nalgas y en capas de soledad. Las que atravesaron un océano, despierta noche que me matas con tormenta de polvo, recorrieron puertos de arena. Adormece día que me resucitas en días mágicos. Sal marina, coseros a balazos con mi cuerpo y cantar con mi lengua. A lomos de una musa endiablada garras punzantes, en busca de placeres, hasta que se quedaron incrustadas acarician una piel seca, bebidos a grandes sorbos. En un lienzo negro azabache bálsamos de aceites sirios, ¡tómame! Disueltas en un tatuaje sobre la piel reavivan el fuego húmedo, ¡fóllame! Desnuda, cava la tumba en el lecho marino, ¡mátame! Cubierta con escamas de dragón, duerme un poco más pero no me cantes en silencio. Soy pirata de remar tierra adentro, cubre tu cuerpo con polvo que ardo entre llamas del pecado. Soy poeta de escañar versos con huesos marchitos, «arrepiéntete, estás a tiempo». Soy titiritero que mojo las ganas de beberte, prendí la mecha. Soy reflejo de un espectro en azufre líquido golpeando dos esmeraldas. Soy músico de lamentos sordos que revivo los surcos de mis arrugas en un mundo peor del que recuerdo. Soy deseo entre estrellas apagadas acariciando el bálsamo de cristales de fuego. Soy despertar de un sueño que no durmió encontrado en tus manos cuando creía en el ardor. Soy el dormido en una pesadilla adicta a mi insomnio que destruye lo oscuro que hay en mí, miradas mortales. Soy grito de guitarra afilada porque me voy a cubrir con un manto que fragua pasiones. Soy nota descarriada de dolor, si me quitas el pecado solo soy una hoja en blanco. Soy tuyo, mi amor, el pecado eres tú."

*****************

 

Últimas noticias y eventos
de XXX años

Artículos, presentaciones, charlas, promociones.

Presentación en Konbe Bar

Fragmentos del recital

Presentación en Konbe Bar

Fragmentos del recital

Mobirise

RECITAL KONBE BAR

Poema Vendimia

Mobirise

RECITAL KONBE BAR

Poema como un blues

EVENTO CONVOCATORIA PRESENTACIÓN

Invitación al evento de lanzamiento del poemario XXX años.

Ubicación

Sello editorial de Cataluña con distribución internacional.
NOCTIVORA, S.L.

Contacto

Puedes escribirnos
a la dirección:
info@laequilibrista.es

 

AVISO LEGAL Usted está visitando la página Web www.laequilibrista.es titularidad de NOCTIVORA, S.L. - CIF: B55750491 - Si continúa navegando acepta nuestra Política de privacidad